Arritmias Cardíacas Explicadas: Fibrilación Atrial, Bradicardia y Taquicardia

Arritmias Cardíacas Explicadas: Fibrilación Atrial, Bradicardia y Taquicardia ene, 2 2026

Si alguna vez sentiste que tu corazón se aceleró sin razón, se detuvo por un segundo o latía como un tambor descontrolado, no estás solo. Estas sensaciones pueden ser señales de una arritmia, un problema en el ritmo normal del corazón. No todas son peligrosas, pero algunas, como la fibrilación auricular, la bradicardia o la taquicardia, necesitan atención médica. En este artículo te explico qué son, cómo se reconocen y qué se puede hacer al respecto, sin tecnicismos innecesarios.

¿Qué es una arritmia cardíaca?

El corazón no late como un reloj mecánico, pero sí debe seguir un patrón regular. Cada latido es una señal eléctrica que recorre el corazón, haciendo que las cámaras se contraigan y bombeen sangre. Cuando esa señal se desordena -porque se acelera, se ralentiza o se vuelve irregular-, se produce una arritmia. No todas las arritmias son graves. Algunas pasan desapercibidas y no necesitan tratamiento. Otras, en cambio, pueden aumentar el riesgo de derrames cerebrales, insuficiencia cardíaca o incluso paro cardíaco.

Las tres más comunes y que más preocupan son: fibrilación auricular, bradicardia y taquicardia. Cada una tiene su causa, sus síntomas y su tratamiento. No son lo mismo, aunque a veces se confunden.

Fibrilación auricular: el ritmo desordenado

La fibrilación auricular (también llamada AFib o FA) es la arritmia más frecuente en adultos mayores de 65 años. En lugar de latir de forma coordinada, las cámaras superiores del corazón (las aurículas) se agitan de forma caótica, como si estuvieran temblando. Esto hace que la sangre no se mueva bien, lo que aumenta el riesgo de coágulos. Y si uno de esos coágulos viaja al cerebro, puede causar un derrame.

Según la Asociación Americana del Corazón (2023), entre 2,7 y 6,1 millones de estadounidenses tienen fibrilación auricular. En España, se estima que afecta a más de 800.000 personas, y la cifra sube con la edad. Muchos no lo saben porque no tienen síntomas. Otros sí los sienten: palpitaciones, fatiga, falta de aire, mareos, o incluso dolor en el pecho. A veces, solo te das cuenta porque tu pulso no es regular, como si tuvieras un ritmo errático.

La fibrilación auricular puede ser paroxística (viene y se va), persistente (dura más de una semana) o permanente (no vuelve a la normalidad sin tratamiento). Lo que importa no es solo cuánto dura, sino si estás en riesgo de sufrir un derrame. Por eso, el tratamiento no se centra solo en normalizar el ritmo, sino también en prevenir coágulos. Los anticoagulantes, como el rivaroxaban o el dabigatrán, son clave. Si el ritmo sigue descontrolado, se pueden usar medicamentos para ralentizarlo -como betabloqueantes o calcioantagonistas- o procedimientos como la ablación cardíaca.

La ablación ya no es solo con calor o frío extremo. Ahora hay una técnica nueva llamada ablación de campo pulsado (PFA), que usa impulsos eléctricos para crear pequeñas cicatrices en el corazón sin dañar tejidos cercanos. Es más segura y está cambiando cómo se trata esta arritmia.

Bradicardia: cuando el corazón late demasiado lento

La bradicardia es cuando el corazón late menos de 60 veces por minuto. Suena raro, porque muchos piensan que un ritmo lento es malo. Pero no siempre. En atletas o personas muy en forma, un pulso de 50 o incluso 40 latidos por minuto es normal y saludable. El corazón es tan eficiente que no necesita latir rápido para mover la sangre.

Pero si eres una persona sedentaria y tu pulso baja a 40, y además te sientes débil, te mareas, te cansas fácilmente o pierdes el conocimiento, entonces es un problema. La bradicardia puede deberse a un envejecimiento natural del sistema eléctrico del corazón, a daños por enfermedades como la enfermedad coronaria, a efectos secundarios de medicamentos (como betabloqueantes o digoxina), o a trastornos del nódulo sinusal o del nódulo auriculoventricular.

El diagnóstico se hace con un electrocardiograma. Si el ritmo es demasiado lento y causa síntomas, el tratamiento más común es un marcapasos. Es un pequeño dispositivo que se implanta bajo la piel del pecho y envía impulsos eléctricos para hacer que el corazón lata a un ritmo seguro. Hoy en día, los marcapasos son más pequeños, duran más y se pueden controlar desde el teléfono.

Lo importante no es el número de latidos, sino cómo te sientes. Si no tienes síntomas, no necesitas tratamiento. Si los tienes, no esperes a que empeoren. Un pulso lento que te deja sin energía puede ser un aviso de que algo en tu corazón no funciona bien.

Hombre mayor desmayándose con un marcapasos brillante visible en su pecho y engranajes lentos dentro del corazón.

Taquicardia: cuando el corazón va demasiado rápido

La taquicardia es cuando el corazón late más de 100 veces por minuto en reposo. Puede ser normal si estás nervioso, haciendo ejercicio o con fiebre. Pero si ocurre sin razón aparente, es una señal de alerta.

Hay muchos tipos. La taquicardia supraventricular (TSV) empieza en las aurículas o en el nódulo auriculoventricular. La taquicardia ventricular (TV) es más seria: empieza en los ventrículos, las cámaras inferiores, y puede llevar a una parada cardíaca si no se trata. La TV suele aparecer en personas con enfermedad cardíaca previa, como un infarto o insuficiencia cardíaca.

Los síntomas son similares a los de la fibrilación auricular: palpitaciones fuertes, sensación de que el corazón va a salirse del pecho, mareo, sudoración, falta de aire o desmayo. En casos extremos, puede provocar pérdida de conciencia o muerte súbita.

El tratamiento depende del tipo. Para la TSV, a veces basta con maniobras como la maniobra de Valsalva (contener la respiración y empujar como si fueras a defecar) para normalizar el ritmo. Si no funciona, se usan medicamentos o ablación. Para la taquicardia ventricular, se necesitan medicamentos más fuertes, desfibriladores implantables (ICD) o ablación. Los ICD son como marcapasos inteligentes: detectan cuando el corazón va demasiado rápido y le dan un choque para volverlo a la normalidad. Son salvavidas para quienes tienen alto riesgo de parada cardíaca.

¿Cómo se diagnostican estas arritmias?

No se necesitan exámenes complejos para empezar. El primer paso es revisar tu pulso. Si es irregular, rápido o lento de forma constante, es hora de ver a un médico. El electrocardiograma (ECG) es la prueba más importante. Te ponen electrodos en el pecho, brazos y piernas, y en unos minutos te dan un gráfico del ritmo cardíaco.

Si los episodios son esporádicos, el ECG normal puede no captarlos. Entonces se usan monitores portátiles: un Holter (que llevas 24-48 horas) o un registrador de eventos (que activas tú cuando sientes algo). También se hacen ecocardiogramas para ver si el corazón tiene daños estructurales, pruebas de esfuerzo para ver cómo responde al ejercicio, y análisis de sangre para descartar problemas de tiroides o electrolitos.

Lo que no debes hacer es ignorar un pulso irregular. Muchas personas lo atribuyen al estrés, al café o al insomnio. Pero si es recurrente, puede ser algo más serio.

Atleta corriendo con un rayo eléctrico en los ventrículos y un desfibrilador emitiendo una descarga.

¿Qué puedes hacer tú para prevenirlas?

Las arritmias no siempre se pueden evitar, pero sí puedes reducir el riesgo. Aquí hay cosas que funcionan:

  • Controla la presión arterial. La hipertensión es una de las causas más comunes de fibrilación auricular.
  • Mantén un peso saludable. El exceso de grasa, especialmente en el abdomen, presiona el corazón y altera su electricidad.
  • Evita el alcohol en exceso. Incluso una copa al día puede desencadenar arritmias en personas sensibles.
  • No fumes. El tabaco daña las arterias y el sistema eléctrico del corazón.
  • Haz ejercicio regularmente. Caminar 30 minutos al día mejora la salud del corazón y reduce la inflamación.
  • Duerme bien. La apnea del sueño está fuertemente ligada a la fibrilación auricular.
  • Evita estimulantes innecesarios: cafeína en exceso, bebidas energéticas, ciertos medicamentos de venta libre para la tos.

Estos cambios no solo previenen arritmias. También reducen el riesgo de infarto, derrame y muerte prematura. No son trucos mágicos, pero sí los más efectivos que existen.

¿Cuándo debes ir al médico?

No necesitas correr a urgencias cada vez que sientes un latido extraño. Pero sí debes buscar ayuda si:

  • El corazón te late tan fuerte que no puedes concentrarte.
  • Te mareas o te desmayas, incluso por un segundo.
  • Tienes dificultad para respirar sin hacer esfuerzo.
  • Te duele el pecho junto con un pulso irregular.
  • Has tenido un paro cardíaco en la familia o un derrame sin causa aparente.

En estos casos, no esperes. Una evaluación temprana puede prevenir complicaciones graves.

¿La fibrilación auricular es mortal?

No, la fibrilación auricular en sí misma no suele causar la muerte directamente. Pero aumenta hasta cinco veces el riesgo de sufrir un derrame cerebral, que sí puede ser mortal o dejar secuelas graves. Por eso, lo que importa no es el ritmo irregular, sino prevenir los coágulos. Con tratamiento adecuado, muchas personas con FA viven décadas sin problemas.

¿Puedo hacer ejercicio si tengo una arritmia?

Sí, en la mayoría de los casos. El ejercicio es uno de los mejores tratamientos para prevenir y controlar arritmias. Pero debes hacerlo bajo supervisión si tienes taquicardia ventricular, fibrilación auricular con síntomas o un marcapasos reciente. Caminar, nadar o andar en bicicleta a ritmo moderado son excelentes opciones. Evita el esfuerzo extremo o deportes de alto impacto hasta que tu médico te dé el visto bueno.

¿Los suplementos naturales ayudan con las arritmias?

No hay evidencia sólida de que suplementos como magnesio, coenzima Q10 o aceite de pescado puedan curar o controlar arritmias. Algunos pueden incluso empeorarlas o interferir con medicamentos anticoagulantes. Nunca los tomes sin hablar primero con tu cardiólogo. Lo que sí funciona es una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, granos enteros y pescado.

¿El estrés causa arritmias?

El estrés no es la causa principal, pero sí puede desencadenar episodios en personas ya predispuestas. El cortisol y la adrenalina alteran el sistema eléctrico del corazón. Por eso, técnicas como la meditación, la respiración profunda o el yoga pueden ayudar a reducir la frecuencia de los episodios. No son un sustituto del tratamiento médico, pero sí un buen complemento.

¿Puedo vivir normalmente con un marcapasos o un desfibrilador?

Sí, absolutamente. Hoy en día, los dispositivos cardíacos son muy avanzados. No interfieren con el uso de teléfonos móviles, electrodomésticos ni aviones. Puedes hacer vida normal, viajar, trabajar, hacer deporte (con algunas limitaciones). Lo único que debes evitar son los imanes fuertes y ciertos equipos médicos como la resonancia magnética, a menos que tu dispositivo sea compatible. Tu médico te dará las pautas específicas.

¿Qué sigue después del diagnóstico?

Una vez que sabes qué tipo de arritmia tienes, el siguiente paso es personalizar el tratamiento. No existe un plan único. Lo que funciona para una persona puede no servir para otra. Depende de tu edad, tu historial cardíaco, si tienes otras enfermedades y cómo te sientes.

Algunos necesitan solo medicamentos y seguimiento cada 6 meses. Otros requieren un procedimiento como la ablación o un dispositivo implantable. Lo importante es no quedarte parado. Las arritmias suelen empeorar con el tiempo si no se tratan. Pero con el enfoque correcto, muchas personas vuelven a tener un ritmo estable y una vida plena.

Si tienes dudas, busca un cardiólogo especialista en arritmias (electrofisiólogo). Ellos son los que conocen las últimas técnicas, desde los nuevos anticoagulantes hasta la ablación de campo pulsado. No dejes que el miedo te detenga. Saber lo que te pasa es el primer paso para recuperar el control.

7 Comentarios

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    Valentina Juliana

    enero 2, 2026 AT 18:14

    La ablación de campo pulsado (PFA) es un avance realmente significativo: al evitar el daño térmico en tejidos adyacentes, reduce drásticamente los riesgos de complicaciones como lesiones en el nervio vago o estenosis pulmonar. Ya se están publicando estudios multicéntricos con tasas de éxito superiores al 85% a los 12 meses, y la recurrencia es notablemente menor que con la ablación convencional. Esto cambia el paradigma del tratamiento de la FA, especialmente en pacientes jóvenes con formas paroxísticas.

    Lo que más me gusta es que no requiere tantas horas de procedimiento ni tantas radiaciones. Es un paso hacia una cardiología más precisa y menos invasiva.

    Ya no se trata solo de controlar el ritmo, sino de restaurar la arquitectura eléctrica del corazón de forma sostenible.

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    Ana Barić

    enero 3, 2026 AT 16:03

    Me encanta cómo explicas esto, sin miedo, sin tecnicismos que asusten. Yo tenía bradicardia por hipotiroidismo y me sentía como una planta sin sol: siempre cansada, sin energía para ni siquiera levantarme del sofá. Cuando me diagnosticaron y me dieron levotiroxina, ¡fue como encender la luz! No es solo el corazón, es todo el cuerpo. Si alguien se siente así, no lo ignoren. El pulso lento no es ‘normal’ si te deja sin vida.

    Y sí, el ejercicio ayuda. Caminar 30 minutos al día no es un truco, es un acto de amor propio.

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    Nahuel Gaitán

    enero 5, 2026 AT 06:25

    Interesante lo de la taquicardia ventricular y los ICD. Me pregunto cuántas veces se implantan sin necesidad real, por miedo al ‘qué pasaría si’. Hay estudios que sugieren que hasta un 30% de los ICD se colocan en pacientes con bajo riesgo real de muerte súbita, basándose en criterios estrictos de EF bajo, pero sin evaluar la función autonómica o la variabilidad de la frecuencia cardíaca. ¿No deberíamos estar más allá de los números y mirar el contexto clínico completo?

    Es decir: ¿un EF del 35% es igual para un paciente con diabetes, obesidad y apnea, que para uno con miocardiopatía isquémica y sin comorbilidades? Creo que no. Y eso no se discute lo suficiente.

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    George Valentin

    enero 5, 2026 AT 18:29

    Esto que dicen de la ablación de campo pulsado es puro marketing farmacéutico. La verdad es que la ablación por radiofrecuencia ha estado funcionando bien durante 25 años, y ahora aparecen estos ‘nuevos’ métodos que en realidad son solo variaciones de lo mismo, pero con un precio 4 veces mayor. ¿Y los pacientes que no tienen seguro privado? ¿Qué pasa con ellos? ¿Se les dice ‘lo siento, no tenemos la tecnología de moda’? ¿Y qué hay de los efectos a largo plazo? Nadie sabe si el tejido cicatrizado por impulsos eléctricos no va a generar arritmias secundarias en 10 años. Esto es ciencia de moda, no ciencia de fondo. La medicina moderna está obsesionada con lo novedoso, no con lo duradero.

    Y por cierto, el magnesio no cura arritmias, pero sí puede ayudar en casos de deficiencia documentada. Pero claro, eso no vende como un dispositivo de 50.000 euros.

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    Andrea Fonseca Zermeno

    enero 7, 2026 AT 09:14

    Yo tuve un episodio de FA sin síntomas y lo descubrí por casualidad en una revisión. No tenía ni idea. Me dieron anticoagulante y me dijeron que no hiciera ejercicio intenso. Pero después de un mes, empecé a andar en bicicleta 20 minutos al día y me sentí mejor que nunca. Ahora llevo 3 años sin episodios. No es magia, es constancia.

    Lo que más me ayudó fue entender que no soy mi arritmia. Soy una persona con una arritmia. Y eso cambia todo.

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    Gonzalo Andrews

    enero 7, 2026 AT 12:58

    ¡Basta de excusas! Si tu corazón no funciona bien, no es culpa del estrés, ni del café, ni de tu dieta. Es culpa de que no te cuidaste antes. No hay ‘esporádico’ si lo sientes cada semana. No hay ‘normal’ si te mareas. La medicina moderna te da herramientas, pero tú tienes que usarlas. No te conformes con ‘me siento mejor’. ¿Mejor que qué? ¿Que estar muerto? ¡No! ¿Que estar en una cama con un derrame? ¡No! ¡Hazte la ablación, toma el anticoagulante, mueve el culo! Tu vida no es un experimento. Es tu única oportunidad. Y si no la aprovechas, no culpes al sistema. Culpa a tu pereza.

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    Sergi Capdevila

    enero 8, 2026 AT 11:07

    ¿Sabes qué es realmente una arritmia? No es un fallo eléctrico. Es un grito del cuerpo. Un cuerpo que ha sido sometido a años de estrés, de comida basura, de sueño robado, de miedo constante. La fibrilación auricular no es un diagnóstico. Es un testimonio. Una señal de que el sistema ha llegado al límite. ¿Crees que el corazón late mal por casualidad? No. Late mal porque tú lo has forzado a hacerlo. La medicina te da un anticoagulante, pero no te da paz. Te da un marcapasos, pero no te da sentido. ¿Y si lo que necesitas no es un procedimiento, sino una vida distinta? ¿Y si el verdadero tratamiento no está en el laboratorio, sino en tu silencio, en tu respiración, en tu capacidad para decir ‘no’?

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