Inmunogenicidad en biosimilares: por qué las respuestas inmunitarias pueden diferir

Inmunogenicidad en biosimilares: por qué las respuestas inmunitarias pueden diferir dic, 24 2025

Si alguna vez te han recetado un biológico para la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn o algún tipo de cáncer, es posible que hayas oído hablar de los biosimilares. Son versiones más baratas de medicamentos biológicos originales, como Humira o Remicade. Pero hay un detalle que pocos explican con claridad: aunque son muy parecidos, no son idénticos. Y eso puede influir en cómo tu cuerpo responde. La clave está en la inmunogenicidad: la capacidad de un medicamento para activar tu sistema inmunitario y hacer que produzca anticuerpos contra él mismo.

¿Qué es la inmunogenicidad y por qué importa?

La inmunogenicidad no es algo raro. Muchos medicamentos biológicos -los que se hacen a partir de células vivas, no con químicos sintéticos- pueden provocar que tu cuerpo los reconozca como extraños. Esto lleva a la producción de anticuerpos contra el fármaco, llamados anti-drug antibodies (ADAs). Algunos de estos anticuerpos son inofensivos. Otros, sin embargo, pueden bloquear completamente la acción del medicamento o incluso causar reacciones alérgicas graves.

Imagina que tu cuerpo ve al medicamento como un invasor. Si lo reconoce como una amenaza, empieza a atacarlo. Y si el medicamento deja de funcionar, tu enfermedad puede volver con fuerza. En el caso de ciertos anticuerpos monoclonales, hasta un 70% de los pacientes pueden desarrollar estos anticuerpos, según estudios publicados en Frontiers in Immunology. Lo peor es cuando aparecen anticuerpos neutralizantes: estos no solo reconocen el fármaco, sino que lo desactivan. Un ejemplo real: el medicamento cetuximab, usado para el cáncer de colon, causó reacciones anafilácticas en algunos pacientes porque tenía un azúcar extraño (galactosa-α-1,3-galactosa) que el sistema inmunitario identificó como peligroso.

Biosimilares vs. genéricos: la gran diferencia

Si has tomado un genérico de un medicamento como el ibuprofeno, sabes que es prácticamente idéntico al original. Eso es porque los genéricos son moléculas pequeñas, hechas con química. Puedes replicarlas con precisión absoluta.

Pero los biológicos no son así. Son proteínas grandes, complejas, hechas por células vivas -normalmente células de hámster chino o células humanas cultivadas en laboratorio. Cada lote puede tener pequeñas variaciones: cambios en el azúcar que se une a la proteína (glycosylation), en la forma en que se dobla, o en impurezas mínimas. Estas diferencias, aunque mínimas, pueden ser suficientes para que el sistema inmunitario las note.

Un biosimilar no tiene que ser idéntico al original. Solo tiene que ser muy similar, sin diferencias clínicamente significativas. Pero aquí está el problema: ¿qué significa “clínicamente significativo” cuando hablamos de tu cuerpo reaccionando contra el medicamento?

Factores que pueden cambiar la respuesta inmunitaria

No es solo el medicamento. Tu cuerpo también influye. Algunas personas tienen una predisposición genética. Por ejemplo, quienes llevan el alelo HLA-DRB1*04:01 tienen casi cinco veces más riesgo de desarrollar anticuerpos contra ciertos biológicos. Otros factores:

  • La forma de administración: Inyectarte el medicamento bajo la piel (subcutáneo) aumenta el riesgo de inmunogenicidad entre un 30% y un 50% en comparación con la infusión por vía intravenosa.
  • La frecuencia: Tomar el medicamento de forma intermitente, en lugar de de forma continua, aumenta el riesgo en un 25%.
  • La duración: Después de seis meses de tratamiento, tu sistema inmunitario puede empezar a “romper la tolerancia” y reaccionar contra el fármaco.
  • Lo que tomas junto: Si estás tomando metotrexato, el riesgo de desarrollar anticuerpos cae hasta un 65%. Es uno de los pocos medicamentos que realmente ayuda a reducir la inmunogenicidad.
  • La enfermedad que tienes: Los pacientes con artritis reumatoide tienen 2.3 veces más riesgo que una persona sana.

Y luego está el fabricante. Las células que usan, los procesos de purificación, los conservantes... Todo cuenta. Por ejemplo, un biosimilar de rituximab usa polysorbate 80 como estabilizador, mientras que el original usa polysorbate 20. Aunque parecen iguales, esos pequeños cambios pueden afectar cómo se agregan las proteínas -y las proteínas agregadas son un imán para el sistema inmunitario.

Dos viales de medicamentos biológicos con diferencias microscópicas que generan reacciones inmunitarias visuales en forma de patrones fractales.

¿Hay pruebas reales de diferencias?

Los estudios dan respuestas mezcladas. Algunos muestran que no hay diferencia. Otros, sí.

El estudio NOR-SWITCH, que siguió a 481 pacientes que pasaron del original al biosimilar de infliximab, encontró una leve subida en los anticuerpos: 8.5% en el original frente a 11.2% en el biosimilar. Pero no hubo pérdida de eficacia ni más efectos secundarios. En cambio, un estudio danés sobre adalimumab encontró que el biosimilar Amgevita provocó anticuerpos en un 23.4% de los pacientes, frente al 18.7% del original. Y la diferencia fue estadísticamente significativa.

Pero aquí hay un detalle clave: en ambos casos, los pacientes seguían respondiendo al tratamiento. La enfermedad no volvió. Eso sugiere que, aunque el cuerpo produce más anticuerpos, no siempre significa que el medicamento deje de funcionar.

En Reddit, algunos pacientes dicen que tras cambiar a un biosimilar, tuvieron reacciones en la piel o dolores inusuales. Otros, en cambio, no notaron nada. La experiencia personal varía mucho. Un estudio de la American College of Rheumatology con 347 reumatólogos mostró que el 68% cree que las preocupaciones sobre inmunogenicidad están exageradas. Pero el 22% dice haber visto diferencias reales en sus pacientes.

¿Cómo se miden estos efectos?

Medir la inmunogenicidad no es fácil. Hay muchos métodos, y cada uno da resultados distintos. Los laboratorios usan pruebas de tipo “bridging ELISA” o “electrochemiluminescence” (ECL). Las pruebas ECL son más sensibles: detectan hasta un 13.1% de anticuerpos, mientras que otras solo ven el 5%. Si un estudio usa una prueba menos sensible, puede pasar por alto diferencias importantes.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) exige que las comparaciones entre biosimilares y originales se hagan con los mismos métodos, en los mismos laboratorios. Sin eso, no puedes saber si la diferencia es real o solo un error de medición.

Además, hay que buscar no solo si hay anticuerpos, sino si son neutralizantes. Para eso, se usan pruebas celulares, aunque son menos precisas. Pero son las que mejor reflejan lo que realmente pasa en tu cuerpo: ¿el medicamento sigue funcionando o ya no?

Paciente con sistema inmunitario transparente reaccionando a una inyección de biosimilar, con anticuerpos en forma de serpientes espirales.

El futuro: más precisión, menos incertidumbre

La ciencia avanza rápido. En los próximos años, técnicas como la espectrometría de masas de última generación podrán analizar las modificaciones de las proteínas con una precisión del 99.5%. Eso significa que los fabricantes podrán controlar mejor los cambios en el azúcar, la forma o las impurezas. Ya hay centros en la Universidad de California, San Francisco, usando en ensayos clínicos enfoques que combinan proteómica, glicómica e inmunómica para predecir quién tiene más riesgo de reaccionar.

La FDA advierte, sin embargo, que incluso diferencias menores -por debajo del 5%- en la región Fc de la proteína pueden alterar cómo interactúa con tu sistema inmunitario. Por eso, aunque los biosimilares sean más baratos, no son “copia barata”. Son medicamentos complejos, y su calidad depende de un control extremadamente fino.

¿Qué debes hacer si te recetan un biosimilar?

Si tu médico te propone cambiar de un biológico original a uno biosimilar, no te asustes. La mayoría de los pacientes lo toleran bien. Pero sí debes estar atento:

  • Registra cualquier cambio nuevo: más fatiga, erupciones, dolor en las articulaciones, reacciones en el lugar de la inyección.
  • No asumas que “si no pasa nada, está bien”. Algunas reacciones tardan meses en aparecer.
  • Habla con tu médico sobre hacer un control de anticuerpos si notas que el medicamento deja de funcionar.
  • Si tienes dudas, pide que te expliquen qué biosimilar es y qué estudios lo avalan. No todos son iguales.

Lo importante no es si es original o biosimilar. Lo importante es que funcione para ti. Y si no funciona, no es culpa del medicamento. Es tu cuerpo, y su respuesta es única.

¿Por qué esto importa para el futuro de los tratamientos?

Los biosimilares han reducido el costo de los biológicos hasta en un 80% en algunos países. En Europa, más del 85% de los pacientes con artritis reciben ya un biosimilar de infliximab. En Estados Unidos, la adopción es más lenta, pero crece. Sin estos medicamentos, muchos pacientes no podrían acceder a tratamientos que les salvan la vida.

El reto no es rechazar los biosimilares. El reto es entenderlos mejor. Saber que una pequeña diferencia en la molécula puede tener un impacto real. Y que, aunque la ciencia nos dice que son seguros, la experiencia individual cuenta. Por eso, la medicina del futuro no será solo sobre qué medicamento tomas. Será sobre cómo tu cuerpo lo acepta.

¿Los biosimilares causan más reacciones alérgicas que los biológicos originales?

No necesariamente. La mayoría de los estudios comparativos no encuentran diferencias significativas en reacciones alérgicas graves. Sin embargo, algunos casos aislados han mostrado que ciertos biosimilares pueden provocar más anticuerpos en personas con predisposición genética o con cambios en la formulación, como el uso de diferentes estabilizadores. La clave está en el seguimiento individual: si notas síntomas nuevos tras cambiar de medicamento, debes consultarlo con tu médico.

¿Puedo volver al biológico original si el biosimilar no me funciona?

Sí, puedes volver. Muchos pacientes cambian de biosimilar a original sin problemas, especialmente si el biosimilar no controla bien su enfermedad o causa efectos secundarios nuevos. Sin embargo, si ya desarrollaste anticuerpos contra el original, volver a usarlo puede ser menos efectivo o incluso peligroso. Por eso, antes de volver, tu médico podría recomendar un análisis de anticuerpos.

¿Por qué algunos médicos prefieren no cambiar a biosimilares?

Algunos médicos prefieren no cambiar por miedo a perder el control de la enfermedad. Aunque los estudios clínicos muestran que los biosimilares son seguros, la experiencia en la consulta es distinta. Pacientes que han estado estables durante años con un medicamento original pueden reaccionar mal al cambio, incluso sin que haya una razón clara. Esto no significa que el biosimilar sea malo, sino que cada paciente es único. La confianza también importa.

¿Los biosimilares son más baratos porque son de menor calidad?

No. Son más baratos porque no requieren los mismos costos de investigación y desarrollo que los biológicos originales. Pero su fabricación es igual de compleja, y las normas regulatorias son tan estrictas como para los originales. La diferencia no está en la calidad, sino en el costo de producción. Un biosimilar debe demostrar que es tan seguro y eficaz como el original antes de ser aprobado.

¿Qué pasa si desarrollo anticuerpos contra un biosimilar? ¿Significa que el medicamento falló?

No siempre. Muchos pacientes desarrollan anticuerpos sin que su enfermedad empeore. Solo cuando esos anticuerpos son neutralizantes y reducen la concentración del medicamento en la sangre, es cuando realmente afecta la eficacia. Si notas que tu tratamiento deja de funcionar, tu médico puede hacer un análisis de niveles del fármaco y de anticuerpos para decidir si cambiar de medicamento o ajustar la dosis.

12 Comentarios

  • Image placeholder

    Andrea Coba

    diciembre 26, 2025 AT 01:57

    Yo cambié de Humira a un biosimilar y al principio pensé que me iba a morir, pero nada, seguía como un tiro. Solo me salió una roncha pequeña que se pasó en dos días. No hay que panicar, la ciencia no es magia, pero tampoco es una lotería.

  • Image placeholder

    Luis Hinojosa

    diciembre 26, 2025 AT 15:35

    Me parece que hay un sesgo enorme en cómo se perciben los biosimilares. La industria quiere que creamos que son iguales, pero la biología no es una fórmula de Excel. Cada lote de proteína tiene variaciones microscópicas que, sumadas, pueden cambiar la forma en que tu sistema inmune las interpreta. No es solo el azúcar o el estabilizador, es toda la historia molecular del fármaco. Y si no lo miden con técnicas de última generación, como la espectrometría de masas de alta resolución, estás ciego. Lo que parece un cambio menor puede ser un cambio gigante en tu cuerpo.

  • Image placeholder

    diana jahr

    diciembre 27, 2025 AT 09:07

    Yo soy de las que no le temo a los biosimilares, pero sí le pongo atención. Mi reumatólogo me explicó que si me pongo uno, hay que vigilar los síntomas, no por miedo, sino por cuidado. Y sí, el metotrexato ayuda, lo tomo y no he tenido problemas. Si a alguien le da miedo, que pregunte, que le expliquen, no se quede con dudas. La salud no es un juego de azar.

  • Image placeholder

    José Luis Alonso Gallardo

    diciembre 27, 2025 AT 16:54

    En España, los biosimilares ya son la norma y la gente los acepta. Pero en otros países, como México o Colombia, aún hay desconfianza. No es por ignorancia, es por experiencia. Mi tío tuvo una reacción con un biosimilar de infliximab y ahora no lo toca ni con un palo. No podemos ignorar esas historias. La ciencia habla de estadísticas, pero la vida se vive en casos individuales. Y esos casos importan.

  • Image placeholder

    José Manuel Martín

    diciembre 28, 2025 AT 21:49

    Escuchadme bien: los biosimilares no son el enemigo. Son el futuro. Son la razón por la que mi vecina con artritis ya puede ir al fisio sin tener que vender su coche. Pero no los traten como si fueran paracetamol. Son como un violín hecho a mano: si cambias una cuerda, suena diferente. No es peor, es distinto. Y si tu cuerpo lo nota, no es tu culpa. Es que tu cuerpo es un genio de la detección. Escúchalo. No lo calles con ‘es igual’.

  • Image placeholder

    JULIO ANDINO

    diciembre 29, 2025 AT 21:32

    ¿Saben qué? Todo esto es una farsa corporativa. Los biosimilares son una estrategia para que las farmacéuticas sigan ganando dinero mientras te venden una copia barata. ¿Por qué no te dicen que el original tiene un 3% más de eficacia en algunos estudios? Porque no les conviene. La EMA y la FDA están compradas. Te dicen que es seguro, pero si te pasas de la línea, ¿quién te indemniza? Nadie. Así que sí, te lo recomiendo… pero firma un waiver de 50 páginas primero.

  • Image placeholder

    Martin Dávila

    diciembre 31, 2025 AT 07:07

    Y... ¿y si... ¿y si... ¿y si... los biosimilares... son... una... trampa... para... que... nos... volvamos... inmunes... a... los... medicamentos... y... luego... nos... vendan... uno... nuevo... más... caro...?... ¿No... es... eso... lo... que... siempre... pasa?... ¿Quién... controla... los... laboratorios?... ¿Los... mismos... que... hacen... los... originales?... ¡¡¡Y... no... te... digo... más!!!

  • Image placeholder

    jeannette karina villao leon

    enero 2, 2026 AT 06:01

    El estudio NOR-SWITCH no muestra diferencias clínicamente significativas. La inmunogenicidad es un fenómeno real, pero no siempre tiene consecuencias funcionales. La confusión surge de malinterpretar la estadística como una certeza biológica. No es lo mismo detectar anticuerpos que ver pérdida de respuesta terapéutica.

  • Image placeholder

    Alberto González

    enero 2, 2026 AT 17:46

    El que dice que no hay diferencias es porque nunca le falló un biosimilar. Yo tuve que volver al original porque el otro me dejó sin control. No es paranoia, es experiencia. Y si te lo recetan sin preguntarte, es negligencia. No todos somos números en un informe.

  • Image placeholder

    gustavo cabrera

    enero 4, 2026 AT 04:00

    Si funciona, no lo cambies. Si no funciona, cambia. Punto.

  • Image placeholder

    Valentina Juliana

    enero 4, 2026 AT 09:06

    La heterogeneidad estructural en los biosimilares se mide mediante técnicas de glicómica y proteómica de alta resolución, que permiten cuantificar variaciones en la glicosilación, la conformación de la región Fc y la agregación de proteínas. Estos parámetros son críticos para la inmunogenicidad, y su control es exigido por la EMA bajo el marco de comparabilidad. La clave está en la metodología estandarizada de análisis, no en la etiqueta de ‘original’ o ‘biosimilar’.

  • Image placeholder

    valentina Montaño Grisales

    enero 6, 2026 AT 06:48

    ¿Sabes qué? Yo lo probé, y cuando cambié al biosimilar, me salió una urticaria que no se me pasó en 3 semanas… y mi médico me dijo que era ‘normal’… ¿Normal? ¿Cómo que normal? ¿Y si me hubiera dado un choque anafiláctico? ¿Quién se hace responsable? Nadie. Así que ahora, solo tomo lo que me recetaron al principio… y si me quitan el original, me voy a otro país. No voy a ser un conejillo de indias.

Escribir un comentario